a Aníbal Núñez
En todo momento era
él mismo
órgano de conocimiento
sueño infantil
entre el signo y la cosa
polvo entre los dedos
y ante los ojos acotada distancia
todo era vital alegoría
exiliado del mundo real
perderse en los cromos o, las
grietas de un vidrio emplomado
y extrañamente liberador, diría,
ese vivir paralelo
arcaico y melancólico que no es
solo vivir, sino, también,
crear y, tal vez,
morir
voluntariamente, morir
en el delito de ser
antes que estar,
conjurando una vida que no existe
siguiendo La vida dañada de Aníbal Núñez, de Fernando R. de la Flor.