...perdiendo, pues, el mundo material, tangible,
ganando a cambio
espacios interiores que solidificará en lenguaje.1
La distancia del silencio en
el teatro anatómico,
recorremos con feroz talante y asombro
—más vale ridículo que burgués2—
frente a
la sangre de los otros,
observa, cínico,
como se hunde el cuchillo
en la blanca carne de la coherencia,
la armonía de la palabra y el filo,
aquello que brevemente interrumpe el día
los valores primarios, la dulce decadencia,
en la miseria humana de lo habitual,
en la oscura
posibilidad del ciudadano
¡hunde el cuchillo!
como solo el poema puede penetrar
—permanente en la cabeza su eco—,
usa el preciosismo como otros la bondad
el abandono auditivo en el pensamiento,
en la lírica maquetación de una bofetada,
alzado como un árbol seco en un bosque,
dócil, mientras arde en el incendio, que
intentando detectar el arte,
encuentra la casualidad
y la ideología.
siguiendo la Introducción de Arturo Parada a Antología poética, de Gottfried Benn.
1 de dicha Introducción.
2 de una carta de Gottfried Benn.