junto al pozo del jardín
se detienen los mundos.1
Tiene más sentido la sombra que la vida,
por eso el poema no le interesa a nadie
que no sea un mártir de la lluvia y la historia
un enemigo de vírgenes y pezuñas
delicia es el hechizo que mancha el verso
donde el sol no llega,
como el rostro de Ramsés bajo la piedra
antes de ser violado por la avaricia y el museo
es agonía la rotación del planeta, y sus cuerpos
los perros, ladran a la sombra del giro
pues saben, que el silencio no es la vida
y que nada es patrimonio del tiempo, literal
mente, su aliento
es lo único que tiñe el color de la página
donde la estrella se cita con la frente, y toca
ese mar atroz como una hiedra que, día a día,
dibuja mi ausencia negra sobre la lidia blanca
de la especie
espero no regresar nunca a la vida,
pues solo en la sombra nace la rosa y su espina
de hielo
candor, ceniza y estruendo, en la boca
1 Del oratorio Lo perpetuo, de Gottfried Benn.