a Leopoldo, Aníbal y Alejandro
Hacia abajo, hacia lo oscuro1,
escribir con la boca de los muertos,
el espíritu como pretexto, oh
lívido crepúsculo
que funde la página a negro,
misérrimo león, solo allí en migaja redimido,
los días luminosos son déspotas modernos,
oh extinción de un faro de
gracia y belleza, de género impuro
hacia abajo, hundiendo en el mal las manos,
testimonio llamado de la carne
(solo desde ella es posible hablar), centenares
de líneas en orgullo supremo,
los lejanos lugares,
los amigos ajenos de un olimpo de cadáveres
en piedra antigua, o ceniza insular,
estremeciéndose de nuevo
bajo la caricia balsámica de mi cuchillo,
dibujando, constante, una línea de horizonte
que nunca está
caminamos hacia atrás,
caemos hacia atrás, y le decimos al sueño,
avanzar en el Tiempo,
en la página.
siguiendo muy de cerca la semblanza que Alejando Sawa realiza de Charles Baudelaire en su libro Iluminaciones en la sombra.
1 de Friedrich Nietzsche: Lo mismo pasa al hombre que al árbol: cuanto más quiere subir a las alturas y a la luz, más vigorosamente tiende sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro y profundo, hacia el mal.