Y escribir, ser otro hombre es todo lo que se puede.
—y ni siquiera eso— en un manicomio.
Pero la vida continuó, inexplicablemente,
escupiendo de vez en cuando entre mis piernas,
latiendo impunemente en el centro de mi pecho,
ausente yo,
rellenando mis pulmones de aire de garrafón,
—los aviones desfilan sobre mi cabeza alabando
no sé qué
—la vida continúa, dijo Lázaro,
derrengado por el trabajo de volver a merecerla,
—tengo sangre en la boca seca, continuó
…y todavía un hombre,
todavía el universo, expandiéndose en nosotros,
los solitarios de la expansión
que un día seremos pueblo deshabitado…
la vida continúa, y quedan
hámsteres girando la rueda de un dios sin madre
en el silencio de un espejo
inconscientemente existo,
a partir de aquellas historias que me ofrecieron,
y el corazón latía
y el pecho respiraba
para que los ojos pudieran pestañear y limpiaran
la ceniza de los días,
y no pudiera dejar de mirar, con mi drugo Alex,
la grotesca verdad de
la vida y su deporte.
ambas citas de Prueba de vida, de Leopoldo María Panero.