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Iniciación al espejo



a Meursault



Datos precedentes

La leyenda de mi rostro,
la inconsciente geometría en la mirada en un
limitado —pero eterno— combate.

Un nuevo imitador, no soportaría
el brillo de la navaja —origen de la figura—:
 en el destello de su filo, anverso o reverso,
deslumbrante cielo.

La máquina concibe esa leyenda
como un retorno, animal de río,
y un dios ofendiendo el misterio del hombre.

Aaah,    una mano que me separe del sol,
del código de la luz y su quemadura,
siendo la vida ignorancia,
figura, que vuelve a encontrarse en el reflejo,
héroe sin fondo que inaugure
un discurso reiterado del final, que no ocurre.

    En la estructura de tu monumento,
tal vez, este juego sea
emperador de escenas olvidadas, de certezas,
de comienzos, y no
    presunción de mono que demanda,
semejante a la escritura,
una existencia.
      Puedes creerlas, si así te place.


siguiendo el Prólogo a El tarot del inconsciente anónimo, de Leopoldo María Panero. Posteriormente afectado, el poema, por El extranjero, de Camus.
Datos precedentes: busqué al azar un título, moviendo el dedo en la página. Ahora, tiempo después, pienso, cómo se puede relacionar esa precedencia de los datos, con el reflejo de la figura en el espejo, o en el poema.