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la infancia eterna espera

vosotros que movéis el cuerpo
y lleváis la cabeza a rastras
pelándose en el asfalto
rebotando en las traviesas
ahogándose en las nubes,
¿adónde huís?

nuestra alma es inmóvil
—es tan grande que es inmóvil—
y el miserable cuerpo no es más
que una lombriz, retorciéndose en su tierra
moviéndose en su tierra
que siempre es la misma

vosotros llamáis viaje a la huida
a escapar volando de nuestra alma
pero no somos más que alma
que conduce una vida
con un carné llamado conciencia
en un auto llamado cuerpo

¿qué esperáis encontrar allí?
¿la paz, el sosiego, la irresponsabilidad
de una infancia pérdida
en el fondo de nuestra alma?
está tan cerca y tan lejos
como vuestra mano izquierda
¡tocaos esa mano con la derecha!
¿quién es?

está caliente, ¿verdad?, viva,
nuestra piel es el paisaje eterno
—el mundo se acaba cuando muero—
es el abrigo de la paz
la cueva donde se refugia el alma
la irresponsabilidad del viajero

celda, papel y tiempo es todo lo que quiero
el viaje está aquí
donde el cuerpo no se mueve ni cuenta
como un lago que, en ocasiones,
se eriza por el viento,
¡meted la mano en el lago,
meted la mano en su fuego!
la infancia eterna espera