Tú que tienes miedo del silencio1
Más allá del hecho consumado2,
del ladrido de los perros y las violetas,
está el esqueleto de la ilusión
que negamos,
como un insecto se abalanza
en las flores,
la extraña voz bajo los huesos
—tren que recorre la noche larga, o
semen que vive el crepúsculo con dulzura—
un juego de signos y errores, que
parecen querer cazar algo que huye,
tras cada esquina o verbo,
algo que acechara en el barro de la vida,
una espada o, quizá, un recuerdo,
testigo de la serpiente y el humo.
Más allá (o acá, es lo mismo),
de la sangre que dibuja en la piel caminos
que a sí misma celebran,
solo la espuma eternamente hierve
sin verdad que derramar a la calle,
ni cara que poner al animal de la desdicha,
si no en la máscara del poema
como un pan ácimo conque pasar el día,
la belleza y el infierno.
1 de La flor en llamas, de Leopoldo María Panero y Félix J. Caballero.
2 del Prefacio a La herida del silencio, de Leopoldo María Panero.
pan ácimo: el pan más antiguo, simplemente harina. Era el pan preparado rápidamente por los judíos ante la huida de Egipto, para soportar el viaje.