En las riberas aseguradas1,
las figuras de mi museo interior2
bien pueden luchar contra el viento de
la indignidad,
bien pueden, ushebtis, vivir por mí
la flagelación de la carne y el alma
en una cárcel sin paredes,
bien, cual héroes,
hacerme soñar con la última esperanza:
estrellar en la página blanca
un final siempre acorde de palabrería.
Hay
que elegir bien la celda3, diría, Nicomedes.
1 Fernando R. de la Flor, en La vida dañada de Aníbal Núñez.
2 de Iluminaciones en la sombra, de Alejandro Sawa
3 cita de Nicomedes Nikoff, según Alejandro Sawa.