a mi padre, Antonio
¿Qué clase de ser soy yo! —decía, humillado,
mi padre, buscando en el suelo la respuesta,
y era como decir, a la vez:
¿por qué soy así y no de otra manera, o quizá
otro personaje,
y también,
qué pecado cometí yo para merecer esta pena
quién le engañó en la noche,
pidiéndole que saliera a la calle y caminara,
quién, que corriera y locamente buscara el ser
qué sueño de madre, qué oración, qué insania
le despertó para escarbar la tierra y, una vez
abiertos los ojos,
tirar la piedra, y sacrificar de frente al cordero
y denunciarlo todo en la voluntad postrera de
la demencia, y ser cuerpo vejez que se arrastra
de la cama, sin encontrar un sentido,
una explicación de sí mismo, y sí, en cambio,
el miedo y el pavor sin descanso
del cordero que escapa,
—aúllan los victoriosos
bajo la máscara de la vida
siguiendo y retomando algunos versos de El baccarrá en la noche, de Leopoldo María Panero.
bacarrá: juego de naipes en que los participantes juegan contra la banca, es decir, la vida.