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Los cuerpos divididos


vivifica me, Domine, secundum verbum tuum
Nicasio de Reims (cefalóforo)

a Bertran de Born


Mi cabeza, mi pobre cabeza
en la mano,
como el trovador asesinado inútilmente por Doré,
sosteniendo mi cuerpo ante la vida como
ante un espejo
            la jaula de mi cabeza,
vuelta a encontrar, tiempo después,
entre porcelana y volcán,
baila el cautivo con la espada
y al acero brilla el alcohol de saber
             mi frente fruncida,
por algas de arroyo curvada
frente al muro de la vida,
ritual noctámbulo contra la sábana y la televisión,
recogiendo las discordias

mañana me leeré otra vez, y será
una fotografía de la infancia, corroída por
un mal líquido fijador,
desnuda y obscena como la vida que urge tu final,
esperando la resurrección en el filo de
la palabra
           oh cabeza sin hombros
que te llamas como yo, y escribes aún el poema,
silueta imperfecta de la imperfección