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Algunas licencias



a Antonin Artaud

bajo pena de detener mi pensamiento1



Algunas licencias,
como
          atormentar el diario solar
que escribe la página en la sombra,
la dolencia,
ilustren al lector a cada instante de abandono en
la literalidad creadora, y en una filosofía siempre
alucinada

la última página, oh cópula,
siempre acosada por vital amor y lengua de carne
más allá de la figura y la utilidad de la cosa,
esa ecuánime enfermedad
confeccionada por la detentadora
del Nombre,
bajo la frívola cronología que la vida hierve2
en el sonoro vientre de una espuma absurda

que esta corteza o maldición carente de volumen,
se ocupe de mí
—como un asesino a sueldo, pero gratis—
insospechadamente
—como un sueño que levanta su falda y despierta
sudando—
        más allá de los libros calcinados
que el viento traduce en otoño,
su íntimo rostro, oh médula inexplicable.


siguiendo el Prólogo de Marcos-Ricardo Barnatán a El pesa-nervios, de Antonin Artaud.
1 de El pesa-nervios de Antonin Artaud.
2 de Poeta Negro, del mismo autor.