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Retrato de poeta en el sucio espejo (de la vida)

ante un retrato de Guillermo Carnero, poeta
espejo


          Es asombroso como la poesía apenas sea
un fantasma, un velo,
         un disfraz de febrero, legal
como un presidio o un cenobio,
los hermosos barrotes de una corbata, su fina pinza áurea,
         y un rostro nada amoratado por el oprobio.

   Es curioso, señor Profesor, como esa necesidad vital, esa
voz, vive bajo el palio del fascismo ordinario,
          el mercado del biempensar, comme il faut,
honestos padres de familia y demás gente de principios—,
             …y tanta muerte lenta que reside,
y en que la dignidad se extingue…
           y tanto gusto por la saliva y el premio,
y el mismo lenguaje corporal, e ideológico
el mismo peinado y los (supongo) gemelos,
el reloj elegante que dejar en la mesilla al sueño
y la camisa blanca de español, un 3 de mayo,
bajo la noche del hábito, del buen pequeño burgués, ilustrado,
      que obtuvo plaza en el pelotón de la cultura oficial.

               Siento pena, antes que nada,
por esas versadas palabras suyas, acuíferas epifanías,
que riegan legalmente la dictadura del deber ser (y mi alma).
            Señor Profesor, solo es poesía, lo sé,
sin tiro por la espalda, ni tuberculosis o cárcel del titiritero,
fuego de artificio elitista que el ciudadano aclama (yo mismo),
que esconde tanto dolor y conciencia, travestidos de retórica
hojarasca…
       No hablo de poesía social (la etiqueta no exista),
sino del cantor
que hace su vida real, fantasía, quizá desencanto,
sobre la muerte lenta de cada día,
                  ¿Cuál es la máscara?
¿Cuál la contradicción?
No hubiera conocido sus hermosas palabras si no fuera por esta
                       sumisión.
Nací en 1967, año de Dibujo de la muerte, y asesinato del Che,
                   y le admiro. Sauve
qui peut (la vie)
, y comprendo,
         las palabras son la sangre de la melancolía,
pero, ¿cómo estar vivo y compartir sin ser cómplice, Profesor?

comme il (…) de principios: del poema El movimiento continuo, de Guillermo Carnero.
comme il faut: como debe ser, decente, como dios manda.
Sauve qui peut (la vie): Jean-Luc Godard.
— España camisa blanca de mi esperanza: Victor Manuel.
— El fascismo ordinario: Mijail Romm