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Método de fe

en un movimiento que tú le has enseñado
mi mano robó estas palabras de tu boca
como una oración revelada
o el vómito de una borrachera
la bilis de tu alma sobre mi cuerpo se derrama

escarbé en tus bolsillos después que murieras
buscando el oro del príncipe mendigo
y tus bolsillos estaban rotos y vacíos
y con tu roto y tu vacío me hice unos zapatos
rojos emperador

chupé entonces tus ojos
una vez fuera de su madriguera
y eran amargos como el aceite de oliva
y eran cristal ciego y sal en la pupila
pero nada vi pues no eran míos
salvo quizá esta rosa de mi frente

puse la mano sobre tu cabeza
y en la mano sentí tu pulso, tu arteria,
la música de tu lengua áspera
y palabras que a lo lejos decían algo
como el ruido de un motor o
el zumbido de una familia de moscas
pero nada entendí en ese rumor

esos zapatos, esa rosa y ese runrún que el aire trae
son palabras que robé a tus manos
o quizá no
quizá no hay espacio ni tiempo entre nosotros
quizá nada he robado
y es solo la humedad que me llevo puesta
cada vez que en tu boca naufrago
como una mosca ebria en el vino
muero en el espejo