el camino de aquel que teme alcanzar la meta
o que carece de ella, dibuja fácilmente la forma
de un laberinto.
Walter Benjamin
En realidad,
solo construyo un laberinto en que
ser perdido
un laberinto en cuyo centro, únicamente
hay un espejo
mudo testigo de la extenuación
—si fuera el caso alcanzar su eje—
Centro, medida, perdición y clausura,
tales son los títulos que dan forma a su aliento
Abrazo el trayecto
como apología de la muerte que es la vida
en la temible figura que no cesa, ni redime
Esta figura temible
este afán neurótico
esta melena alborotada
este cuerpo ausente esta morada
esta palabra innegable
este buscar la suerte
sin alcanzar meta o reposo
siguiendo La vida dañada de Aníbal Núñez, de Fernando R. de la Flor.