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un hombre sin misterio

—metafísica—

bajo la sombra de las palabras
y bajo su mirada de humo
veo cómo cae el poema por mis dedos
y me miro en su espejo turbio
y evitando manchar la sábana, le pregunto:
¿hay alguien más hermoso que yo?

busco mi reflejo en el último temblor
en el último paso antes de la nada,
interpreto el tejido que me sostiene,
que hace de yo en la multitud
y no es el ser contenido en mi cráneo,
en esa cárcel de hueso como un humo
y que en el rollo se celebra y castiga

atado a la palabra un fantasma seminal
se retuerce en la adolescencia
dejando la huella de su mano
estarcida en la pared,
huella de vida huella de salvación,
restos orgánicos de lo que no tiene nombre
bajo el azul de la conciencia y la culpa

la memoria es una ilusión bastarda,
un auto-implante, un convencimiento,
el olor del semen en mis dedos,
el recreo de las once sobre tierra y polvo
el bocadillo de soledad en la escalera
la piel tibia al despertar

soy un ser sin misterio
que quiere oler los signos del espejo
que ahora parecen verbos,
tan lejos de la piel tibia
tan cerca de la ausencia y la gracia,
me separa de mí una enorme distancia
que apenas puedo medir con palabras