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Flor de nada

—a propósito del eterno retorno—

la búsqueda de la poesía se inicia
desde el silencio
cuando la mano no me permite agarrar
la flor que pasa por el río
sobre la voz del agua
en una corriente que no es dueña
de su destino
que no se preocupa ni pregunta
por su vida cíclica ni su circunstancia
año tras año sin cambiar

es un juego, una fantasía, un engaño
pensar en un futuro que repite
los errores de hoy los aciertos las palabras
como un espejo cansado
frente a un espejo, frente a un espejo, frente
a una fuga infinita que
quita las ganas de andar que hiela los labios
que dice aquí y ahora es todo

ya no veo la flor en la corriente
perdida en los reflejos
dudo incluso de su existencia
y digo su nombre en voz alta y
aparece
como la niebla que flota sobre el agua
aparece
rodeada de bruma desenfocada
perdiéndose en el recuerdo o el sueño
caminando sobre el agua
como si el viento de repente
se congelara en un remolino de luz
la flor blanca gira en mi cabeza y
antes de que escriba su nombre
desaparece

imbuido en la corriente escribo esto
como testimonio
como una fotografía de la flor
imagen de la nada
del poema
que no es más que palabra y palabra