Volver a galería

La cuerda

LA CUERDA

La muñeca de esparto tiene la piel suave
–dicen–.

El resorte de su mecanismo
es un juego infantil para tres.

No imagina las extremidades,
ni aún las suyas.

Su movimiento es aparente
como la cima de las montañas.

Vibra para sonar en toda su extensión,
pero, presa, cierra el arco, muda,
y le dice utopía.

Entrelazada, mira hacia adentro,
y se imagina condenada, áspera,

colmada de todas la virtudes
y nunca llena,

si dolce è'l tormento1.

1 título de un madrigal de Claudio Monteverdi. Dice en sus dos primeros versos:
Sì dolce è il tormento che in seno mi sta
Ch'io vivo contento per cruda beltà.


Las cuerdas que la atan y la hacen esclava son, para ella, placer, costumbre, referencia e integración. La cuerda ya esta dentro. La cuerda es ella. Encordada, vive inconsciente. Grita porque se lo ha visto hacer a un niño en la televisión.
Ese es el mundo de la Jovencita. Tiqqun. Primeros materiales para una teoría de la jovencita.