Volver a galería

Espacio de ausencia

ESPACIO DE AUSENCIA

Llegada aquí la luz del día, esto ha sucedido:
la huella está ahí, en un ahora intangible,
aparentemente quieto y tranquilo.

Yo, que hablo, soy como la huella, un hormiguero,
una espuma de caos en una coctelera y,
sin embargo, qué calma ofrece la desaparición.

La imagen muerta de la fotografía es el borde
desde el que vislumbrar el horizonte de lo otro,
lo exterior, el espacio entre el cuerpo y la palabra.

El tránsito ha sido largo y continua:
mi cuerpo, limpio de sociedad y derrumbado,
fue un árbol postrado y un jabalí taciturno herido.

El nombre, el contorno, la frontera, son violados,
son envueltos definitivamente en lo heterogéneo
y el espacio es entonces ausencia y luz.

Lo orgánico se abraza, se reencuentra, se alegra
de juntar por fin todas las piezas perdidas bajo la ropa,
bajo el deber ser1, bajo la seguridad del celofán.

Aquella promesa de felicidad que latía inubicable,
fantasma de los días mejores de mi juventud,
tiene tu nombre, tierra, gusano, hierba…, fusión.

Cuando te bautizan te joden, cuando te numeran te atan,
y yo no soy solo yo, yo soy tu palabra y tú eres mi rostro.
Mi arte proviene de la rabia y el desplazamiento2.

1 Se trabaja, se vive, se piensa. _De la introducción de Primeros materiales para una teoría de la jovencita, de Tiqqun.
2 Ana Mendieta (a su memoria).