Fotografía | La moneda viviente

«Desde el momento en que la presencia corporal de la esclava industrial entra por completo en la composición del rendimiento valorable de aquello que ella puede producir –su fisionomía es inseparable de su trabajo–, la distinción entre la persona y su actividad no es más que una distinción aparente. La presencia corporal ya es mercancía, independientemente y además de la mercancía que esa presencia contribuya a producir. Y en lo sucesivo la esclava industrial o bien establece una relación estrecha entre su presencia corporal y el dinero que le reporta, o bien substituye la función del dinero, siendo ella misma el dinero: al mismo tiempo el equivalente de la riqueza y la riqueza misma.»
_La moneda viviente, Pierre Klossowski, 1970.